miércoles, 17 de noviembre de 2010

De los Portones al Arco, Presentación y primera entrega


PRESENTACIÓN

De los Portones al Arco es una novela corta planteada como un folletín por entregas cada dos o tres semanas. Pensada para el formato blog, la historia es como una road fiction cuyana donde el protagonista se lanza a la aventura de las rutas del Este mendocino persiguiendo dos amores. Como ya saben, todo verdadero viaje es hacia adentro. Entonces, los invito a salir sin moverse de sus casas.




Primera entrega:

Dulce veneno


Esta noche promete ser una noche luminosa para Juano. Sus pocos pesos tal vez se multipliquen como peces. Le acaba de comprar a una vecina del edificio unas tabletas mendocinas. Juano odia el dulce de alcayota. Le parece que tiene unos hilos lascivos que amenazan con anudársele en la garganta, o que esas babas asesinas son las que le caían al Alien, el octavo pasajero. Pero él sabe que su boca no va a tragar ese dulce veneno.

Sale con los paquetes de tabletas bajo el brazo para el centro. El sol intenta aferrarse a los picos más altos de la cordillera. Sin embargo es inútil, la oscuridad se instala para hacerle la corte a las luces artificiales. Hoy viernes, el centro se verá asaltado por vehículos enormes que despiden luces de colores, botellazos, racimos de uva y melones. La Vía Blanca de las Reinas de la Vendimia. Juano va de pie en el micro y aplasta los paquetes contra su pecho. Tanta gente apretada le augura una multitud en la San Martín. Podrá juntar, con suerte, lo que le falta para el alquiler del departamento.

—Tabletas. Tabletas mendocinas. Tabletas de alcayottt

Pero cuando quiere nombrar el dulce, la boca de Juano hace una mueca de asco y terror como cuando a Sigourney Weaver la quería besar el extraterrestre. No hay estrategia de mercado que le permita disimular.

Cansado, llega a su casa. Decir casa es una exageración. Casas son esas que él dibujaba en la escuela; con jardín, techo rojo, dos ventanitas y una chimenea a la que siempre le salía humo. Como si un invierno se eternizara en el hogar de sus sueños. Aquí es verano aún, no hay chimeneas en este dibujo ni jardines ni tejados. Sí ventanas, pero dan hacia el muro ciego de una fábrica de conservas. Juano quiere hacer la temporada en ella cuando termine marzo. Falta mucho para eso y hay que comer todos los días. Sólo vendió una docena de tabletas a unos despistados turistas alemanes.

Mientras se terminan de dibujar los últimos trazos interiores de la cocina-comedor, el dormitorio con un ropero casi vacío y un colchón sin sábanas; un lápiz se vuelve hacia la pequeña mesa de la cocina y remarca los bordes de una hoja de papel. Es una nota. En otra hoja, una línea de puntos simula ser los pasos de Juano que se dirigen hacia la mesita. Luego, la línea correrá nerviosa para la pieza, allí hará unos rulos y zigzagueos entre el colchón y el ropero con los cajones arrasados. Querrá entrar al baño, pero todavía es un esbozo en el papel. Vuelve entonces a la habitación y se sienta en la desnuda cama. El lápiz demora un poco en delinear los ojos de Juano, no sabe si hacerlos vidriosos o enfurecidos. Opta por lo último y les hace leer por vez segunda.

«Te dejo. Necesito pensar. El auto lo vas a encontrar hasta el lunes a la medianoche en el Arco del Desaguadero. Quizás también a mí.»



Soundtrack: Atado a un sentimiento, Miguel Mateos.

Entrega 2

9 comentarios:

Marisa Perez Alonso dijo...

Hola Hernán, ahora no puedo decirte "poeta", pero gratamente sorprendida te digo "Bienvenido a la prosa??"
Siempre me gustaron las ideas de un texto dentro de otro, sea de la clase que fuera. Pero me parece que la parte formal es muy importante también. Creo que el párrafo que hace alusión al trabajo del dibujante debería ir con otra letra.
También creo que podrías ser un poco más generoso en las descripciones (no tan poeta) porque son frescas y es muy valioso para la novela.
Te sigo con ojos atentos...

Hernán Schillagi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hernán Schillagi dijo...

Marisa: qué valiosas tus observaciones. ¿Cómo, no era un narrador? ¿Y las microficciones y las crónicas que vengo publicando ininterrumpidamente? Ja, parece que hay que largarse a la novela.

Con respecto a las descripciones, ésta es una novela bien breve y por entregas que no superan la A4. Y al tener el espíritu de la road movie, las descriciones son como las que se ven desde la ventanilla de un auto: al pasar. Así y todo, espero sorprenderte con alguna que otra.

En cuanto a lo de la parte del dibujo,lo pensé; pero mantuve la letra porque no cambiaba el narrador.

Aunque también, si la he publicado aquí es para que los lectores (como en todo camino) salgan en mi ayuda para poder seguir viaje. Te haré caso.

¡Mil gracias!

Proyecto Maria Castaña dijo...

Me parece que está muy bien el tono del narrador: parco, conciso, centrado en la acción. Hay pinceladas de poesía en las disquisiciones, en la "focalización interna" y están logradas con aciertos.

Espero el humor, urgente, eso sí. El protagonista y su entorno me parecen muy sombríos... no sé cómo remontarás a ese señor tan escéptico a las liviandades del humor, pero conozco tu prosa sátirica, "señor Larra de San Martín", y sé que no me vas a decepcionar en ese sentido.

El final me pareció cortazariano... está la influencia consciente o inconsciente de "Las líneas de la mano". Igual, homenaje o influencia, muy lindo cierre.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: el planteo será profundamente humorístico. A este pobre Juano la vida le da de patadas en el culo y encima lo abandonan. Pero aquí, mi idea es que el humor fluya como parte de los hechos absurdos con los que se puede encontrar el protagonista. Nada exagerado y forzado, por supuesto.

Por otro lado, tienen que -de a poco- ir conociendo a este Juano (y también al narrador). Cuyanamente los caracterizaría como dos "aparatos".

Gracias por los comentarios sobre el estilo. Espero estar siempre al nivel. Las urgencias de la narrativa a veces conspiran contra la reflexión y la poesía. Pero allí está el desafío.

Seguro que pensé en Cortázar cuando quise narrar desde "otro lado" la situación tan melodramática del abandono. Pero más pensé en el final de "El barón rampante" de Ítalo Calvino (mi gran maestro, aunque no le hago honor, obvimamente).

Un abrazo de los Portones al Arco.

sergio dijo...

Hernán:

Me gustó mucho este primer capítulo de su blogofolletín. Digamos que cumple con la función: tengo ganas de saber qué viene luego. Ah, muy bueno el penúltimo párrafo. Me retracto: no es cortazariano. Es más bien poético y almodovariano. Como el amante menguante dentro de hable con ella. Es un devío. Bien.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio: gracias por tus palabras de aliento y mucho más por tus sugerencias "off the blogger".

Tiene razón Marisa: no soy un narrador. Todo lo hago desde la poesía. Así que desde ya pido disculpas si todo termina en un fiasco, pero tengo ganas de contar esta historia y compartirla. Pero sobre todo, ir acomodando las cargas en el camino, como se dice.

Eso es lo maravilloso del blog, ya que los lectores tiran líneas, se entusiasman, critican y así enriquecen el texto. Me parece que esta nouvelle se plantea como un texto vivo, poroso y mutante. Pero lo mejor es que el relato sea un monstruo indomable para todos: por como es y por lo que dice.

Cortázar, Almodóvar, Calvino. Gracias por hacerme conversar por un rato con estos autores.

Todo motivo de una novela de aventuras es el desvío. Así que por ahí va la cosa.

Marisa Perez Alonso dijo...

Hernán ¿Sabés que volví a leer la primera entrega porque me quedó picando estos días y me encontré con la sorpresa de un montón de voces cantándote a coro. Estoy feliz y me gusta que no traicionés tu esencia de poeta. ¡Hasta el humor (me lo está diciendo a la oreja Quevedo) necesita de la profunda mirada del poeta, porque de otra forma es vanalidad. Tal vez, no te des cuenta en qué te metiste (como cuando nos casamos, o compramos un auto usado, o queremos cambiar de color en la tintura del pelo!!!) pero creo que es muy, muy bueno y la mejor crítica es la que involucra al criticado como parte del argumento. Seguí adelante que te acerco a la ruta una botellita de villavicencio.

Hernán Schillagi dijo...

Marisa: con "esta" calor, bien viene tu botellita de agua mineral narrativa. Gracias por dos cosas: por el aliento y los consejos (por un lado), y por quedarte pensando (por otro). Eso quiere decir que si bien me metí en un berenjenal, lo que me espera no es tan oscuro.